• Héctor Barrero

Las Damas de Hamilton.

David Hamilton fue un fotógrafo y director de cine británico (Londres) conocido por sus fotografías de jóvenes adolescentes desnudas. Su educación fue interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. Como evacuado, pasó un tiempo en el campo de Dorset, lo que inspiró su trabajo hasta hoy. Después de la guerra, Hamilton regresó a Londres y terminó la escuela antes de mudarse a Francia, donde ha vivido desde entonces.

Como gran parte del trabajo de Hamilton muestra a mujeres adolescentes, a menudo desnudas, ha sido objeto de cierta controversia, las imágenes evocan un efecto de ensueño a través del enfoque suave y el grano variado. Usando una técnica fotográfica similar a la pintura, reconoció la influencia de Lucas Cranach en su estilo. Nacido el 15 de abril de 1933 en Londres, Reino Unido, el artista inicialmente encontró trabajo como director de arte, luego fotógrafo comercial en los años 50 y 60 en Francia. En 1979, su película Laura: Shadows of a Summer se estrenó en Francia; la película combina melodrama con pornografía sutil, así como el enfoque suave característico de Hamilton. Publicó numerosos fotolibros durante su vida, The Age of Innocence (1995) siendo uno de sus más populares. Similar al trabajo de Jock Sturges y Sally Mann, el tema erótico de Hamilton causó quejas de indecencia durante décadas. A fines de la década de 1990, algunas personas protestaron por las librerías que almacenaban los libros de fotografía de Hamilton, pero sus esfuerzos fueron en vano. Debido a las diferentes actitudes con respecto a la edad y la desnudez, Hamilton no ha recibido esta atención negativa en su hogar adoptivo de Francia.

En 2005, un miembro de la Policía de Surrey en Gran Bretaña "afirmó erróneamente" que poseer libros de Hamilton ahora era ilegal en el Reino Unido. Posteriormente, la policía de Surrey se vio obligada a hacer una disculpa formal por las acusaciones incorrectas y sin fundamento hechas por el agente de policía Simon Ledger (ver: British Journal of Photography, septiembre de 2005), y admitió que no se había tomado una decisión legalmente vinculante sobre el trabajo de David Hamilton.

The Guardian (Reino Unido), el 23 de junio de 2005, escribió: Las fotografías de Hamilton han estado a la vanguardia de "¿es arte o pornografía?".


Glenn Holland, portavoz del fotógrafo de 73 años, que vive en St. Tropez, dijo: "Estamos profundamente tristes y decepcionados por esto, ya que David es uno de los fotógrafos de arte más exitosos que el mundo haya conocido. Sus libros han vendido millones de ejemplares".


David Hamilton permanece como una figura que ha dividido la discusión sobre los límites morales del arte. “Lo acusaron de pornografía, pero no lo era en absoluto. Las chicas lucían camisetas con sus imágenes”. Como Nabokov, Hamilton hizo de su propio universo una narrativa de fronteras difusas. No levantó polvo hasta que los liberales sesenta y setenta fueron sucedidos por la grisura compuesta de los ochenta.


Cuando fué acusado de violación a cuatro de sus modelos varios amigos lo definieron como una persona amable y cordial, incapaz de cometer tales abusos. Sin embargo, insisten en que nadie excepto él y las modelos saben realmente qué pasó. “David era generoso, tranquilo. No creo que se enfadara con nadie jamás”, dice Martin Cardell, el mecenas suizo que financió en 2009 el catálogo razonado de su obra. “En mi opinión, es inocente, pero no estuve allí, no conozco los hechos”.


Durante sus últimos días, Hamilton dividía el tiempo entre Saint-Tropez y París. Se organizaron varias exposiciones de su obra, pero pasaron desapercibidas. En una entrevista, lamentó que le tocase vivir como un monje. Almorzaba siempre en el mismo restaurante frente a su casa y, según decía, en su apartamento solo había vodka, ron y puros. Dedicaba la mayor parte del día a trabajar en sus archivos.


La noche del 25 de noviembre de 2016, tres días después de haber negado las acusaciones de violación, los bomberos encontraron a Hamilton muerto en su apartamento de París, en el número 41 del Boulevard du Montparnasse. Según informó Le Monde, junto al cuerpo se hallaron restos de medicamentos. “Yo sabía que algún día se suicidaría. No quería acabar como un anciano inútil. Quizá esperó demasiado”, revela el galerista y amigo personal Yin Xin. El mecenas Martin Cardell añadió: “Para un hombre de 83 años el escándalo fue muy doloroso. Lo atacaron con mucha violencia —dice hoy, con tristeza—. Para mí fue una víctima. Creo que aquello no estuvo bien”. Según comparte Cardell, el fotógrafo dejó en herencia su casa de Saint-Tropez a Mona Kristensen, su expareja.

Junto a su musa y pareja Mona Kristensen


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