• Héctor Barrero

El sensual aura cinematográfica de Marc Lagrange

Marc Lagrange, fue un fotógrafo erótico que tenía su estudio en Amberes, Bélgica. Nació 1957 en Kinshasa, Congo y falleció en 2015 en Tenerife a causa de un accidente de trafico. Su trayectoria profesional lo llevó de la ingeniería a la fotografía y su creatividad de la moda al arte fotográfico.

Privilegió lo analógico sobre lo digital, buscando de manera habitual la intimidad y emoción en lugar de efectos frívolos y artificiales. Sus fotografías combinan la imaginería y puesta en escena de directores como Wong Kar-Wai, confiriéndoles un aura cinematográfica, y el distinguido estilo melancólico de las elaboradas fotografías de Philip-Lorca diCorcia de Nueva York.

Llenas de sensualidad, las fotografías de Marc Lagrange recrean las fantasías y el deseo, colocando la belleza y los sueños en el centro de su mundo. Es por tanto un fotógrafo reconocido internacionalmente por sus retratos y desnudos femeninos tanto esquivos, plasmados en secretos, deseos y fantasías.

Sus Polaroids gigantes, que se han exhibido en todo el mundo, y son un poderoso ejemplo de su talento artístico, así como de su atención y pasión por los detalles, pudiendo mostrar la textura de la piel, resaltar las curvas naturales y hacer que sus modelos se destaquen en mitad del set creado para ello. Lagrange elabora y recrea conjuntos escénicos completos hasta que encuentra el estado de ánimo exacto que desea transmitir. Desde el color de las paredes hasta la forma de una silla, cada detalle contaba para Lagrange, lo que subraya la veta perfeccionista y su voluntad de desarrollar narrativas.



Por su excelencia, intimidad y esfuerzo atemporal, a menudo se le asocia con maestros como Irving Penn y Helmut Newton en los que se inspiró en la estética y sus puestas en escena.


A lo largo de su carrera, Lagrange fotografió a las mismas mujeres en diferentes períodos de tiempo, convirtiéndolas en sus musas. Inge Van Bruystegem, una impactante modelo y talentosa bailarina, fue una de ellas. Lagrange trabajó con ella durante más de quince años, desarrollando una relación privilegiada. La confianza que floreció entre ellos a lo largo de los años es bastante rara en la fotografía y generó resultados sorprendentes. Las personas que posaban frente a la lente de Lagrange terminaban actuando espontáneamente y revelando más sobre sí mismos de lo que tal vez pretendían. Una cosa que Lagrange respetaba es el misterio y el poder de las mujeres: incluso completamente desnudas, sus modelos tienen confianza y control; protagonistas reales frente a figuras pasivas.

Inge Van Bruystegem

Inge Van Bruystegem









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