• Cristina Serna

Joel Meyerowitz. El espectador incansable.



Joel Meyerowitz (The Bronx, New York, 6 de marzo de 1938), es un referente mundial en paisajes y retratos urbanos (Street photography, o fotografía de calle).

@Joel Meyerowitz


Un día cualquiera de 1962, ocurrió algo que cambió su vida, cuando trabajaba como director de arte en una agencia de publicidad. Fue el momento en que Meyerowitz conoció al fotógrafo Robert Frank, que estaba filmando un folleto de moda.


Quedó fascinado por los movimientos de Frank mientras era fotografiado, y por su increíble epifanía. En su camino de regreso a la oficina, Meyerowitz se perdió por las calles de Nueva York, afirmando que “Tenía ganas de leer el texto de la calle de una manera que no había hecho antes. Yo quiero hacer eso, quiero salir a la calle, mirar el mundo y ver qué cosas de las que me encuentro me hablan, me dicen algo”. Sólo tenía 24 años y aún no sabía quién era, y quería ver si había algo ahí fuera que le diera alguna pista sobre su identidad.


Al llegar a la oficina, le dice a su jefe que tiene algo que comunicarle. “Bien, ¿Qué quieres?”. Le pregunta Gordon el jefe, a Joel. “Quiero ser fotógrafo…” Tras unos segundos de espera le contestó “Ok…pero, ¿Tienes cámara?”. Joel sabedor de la decisión tan importante que estaba tomando le dijo; “No, no tengo…”, “¿Entonces cómo vas a hacer fotografías?”. Para sorpresa de Joel, de repente el jefe abrió el cajón de su escritorio y le regaló su cámara Pentax, con objetivo de 35 mm.


Así se embarca en el gran viaje de su vida.


Estudiante de pintura, y licenciado en Historia del Arte, la fotografía le habló más poderosamente que el resto. Lo dejó todo por ella y lo hizo por su inmediatez, por el hecho de observar algo, mientras se va desentrañando frente a ti, conectando con tu monólogo interior o tu sentido de la idoneidad. “Y lo cierto es que no puedes dejar pasar esta especie de armonía entre lo que ves y lo que sientes porque es esa convergencia de las cosas la que valida y da sentido al lugar en el que necesitas estar, al momento en el que decides poner la cámara frente a tu ojo. Todo esto es parte del proceso a través del cual formamos nuestra identidad”.

Cezanne´s Object´s @Joel Meyerowitz


Fue pionero en utilizar el color en la fotografía, como una forma de arte serio, algo que en aquella época no estaba bien reconocido, aunque simultaneaba ambos. Le interesaba el color, por su capacidad descriptiva de una época y por su acercamiento a la superficie pictórica. Ha trabajado en distintos formatos, lo que le ha permitido fotografiar el caos y la inmediatez de la vida en la calle, pero también definir una nueva forma de mirar más pausada y más centrada en el espacio.

@Joel Meyerowitz

Red Interior, Provincetown, Massachusetts, 1977 @Joel Meyerowitz

Bay Sky Series, Lifting Storm, 1993 @Joel Meyerowitz

Cape @Joel Meyerowitz

Christmas at Kennedy Airport, 1968 @Joel Meyerowitz

Florida, 1978 @Joel Meyerowitz

Provincetown, Massachusetts, 1977 @Joel Meyerowitz

From the Car, New York State Thruway, 1974 @Joel Meyerowitz

Truro, Massachusetts, 1977 @Joel Meyerowitz


Nueva York siempre será su estudio favorito.


“La Quinta Avenida es mi bulevar. Ninguna calle en el mundo, y he viajado mucho, tiene para mí el tipo de colisiones sexys e improvisatorias, entre elegancia y bajeza. Se puede ver mensajeros y modelos, multimillonarios y estafadores, y todo está por ahí todos los días", dice Joel en una entrevista para Time.com.

46th Street, New York City, 1976 @Joel Meyerowitz

Young Dancer, 34th Street and 9th Avenue, New York, 1978 Joel Meyerowitz

Easter Parade, Rockefeller Center, New York, 1964 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

New York City, 1962 @Joel Meyerowitz

New York City, 1973 @Joel Meyerowitz

5th Avenue and 43rd Street, Nueva York, 1975 @Joel Meyerowitz

Nueva York, 1963 @Joel Meyerowitz

Nueva York, 1963 @Joel Meyerowitz

Nueva York, 1968 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

New York City, Times Square, 1963 @Joel Meyerowitz

Nueva York, 1963 @Joel Meyerowitz

New York City, 1965 @Joel Meyerowitz


La forma en que alguien hace un gesto en la calle o en que las parejas reaccionan entre sí, o la simultaneidad de las dos cosas que suceden al mismo tiempo y la relación entre ellos, son algunos de los elementos que busca.Era la maravilla de la naturaleza humana y esta increíble capacidad de que las cosas se mostraran ante mí”, señala.

Camel Coats, New York City, 1975 @Joel Meyerowitz

Central Park, 1965 @Joel Meyerowitz

New Year's Eve, 1964-1965 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

Six Flags, Dallas, Texas, 1968 @Joel Meyerowitz

Nueva York, 1963 @Joel Meyerowitz

New Jersey, 1966 @Joel Meyerowitz


"La fotografía tiene lugar en una fracción de segundo", dice Meyerowitz. "No hay mucho tiempo para pensar en las cosas. Tienes que afinar tu instinto. Aprendes a perfeccionar esa habilidad y ese tiempo, para que estés en el lugar correcto en el momento adecuado".

@Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

New York City, 1963 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

New York, 1963 @Joel Meyerowitz


Y aunque ha hecho imágenes que han conmovido al público durante décadas, esa nunca ha sido su verdadera motivación. "No estoy ahí fuera para hacer otra 'gran foto'". Realmente estoy ahí fuera para sentir lo que se siente al estar vivo y consciente en ese momento. En cierto sentido, el registro de mis fotografías es un registro de momentos de conciencia que me han llegado en mi vida".


“El mundo tiene un efecto estimulante en mí y creo que, de alguna forma, mi forma de honrar ese efecto es levantar la cámara y apretar el botón para atrapar aquello que veo y me resulta conmovedor, rico en misterio o me hace sentir amor por algo. Estas sensaciones humanas orquestadas a través de una cámara son una especie de intercambio, y eso es lo que ha dado sentido a mi vida”.


“Haces una foto en la que captas un momento que os resulta revelador, y después mostráis esa foto al mundo. Entonces, personas que están a miles de kilómetros de distancia sostienen tu foto en sus manos y leen tus pensamientos, tus sentimientos, tus intuiciones, tus impresiones sobre el mundo. Eso es magia. Que tú puedas coger tu visión del mundo y lanzarla al universo para que otra gente la lea y la entienda. Eso es especial y convierte a la fotografía en nuestra lengua franca”.

New York, 1967 @Joel Meyerowitz

París, 1967 @Joel Meyerowitz

Portrait @Joel Meyerowitz

Elias, Provincetown, Massachusetts, 1981 @Joel Meyerowitz

Sarah, Provincetown, 1981 @Joel Meyerowitz


Se inspira sobre todo en el trabajo de Henry Cartier-Bresson, Robert Frank y Eugéne Atget, a los que considera los mejores artistas contemporáneos.


Su estilo se caracteriza por su ambiente callejero, lejos de paisajes naturales, explotación de las distintas gamas de colores, filtro lomo en determinadas fotografías y, para representaciones públicas, la firma con una cabeza blanca caricaturizada, propiedad de su página web principal.


Hace planos conjuntos repletos de detalles y sin jugar con la perspectiva, simplemente añadiendo su particular angulación para que queden llamativos para el espectador.

Chenonceaux Garde, 1967 @Joel Meyerowitz

Florida, 1967 @Joel Meyerowitz


Sus imágenes son instantes detenidos que paradójicamente desbordan movimiento; Luego vendría la metamorfosis del paisaje como tema y su férrea defensa de la revolución del color frente a la fotografía en blanco y negro, que reinaba absoluta a finales de los 50.


Fotógrafos como Frank o Cartier-Bresson, defienden el instante decisivo o la necesidad de contar una historia, mientras que Meyerowitz se centra en las posibilidades expresivas de la fotografía como contexto, capaz de dar cuenta de la fragmentación, la simultaneidad y el contraste de la vida en la calle. “En fotografía, cada vez que apretáis el botón de la cámara, estáis diciendo un enorme “SÍ”: sí a la belleza, sí incluso a la tragedia, sí al amor, al odio, a la rabia… es como cogerlo todo, la fotografía lo coge todo y tú, fotógrafo, lo devuelves en forma de pequeñas piezas. Para mí, eso supuso un gran descubrimiento”.


En sus imágenes pasan muchas cosas y el foco está en muchos sitios. Plantea su trabajo como una conversación con lo real, una respuesta, hecha de energía y meditación. Su posición no es la del cazador que busca una presa sino la del paseante-observador que se deja afectar por lo que siente en cada momento y no solo por lo que ve, obedeciendo a un impulso sensorial que va más allá de la vista.

New York City, 1963 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

Dog @Joel Meyerowitz

Fallen Man, París, 1967 @Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

@Joel Meyerowitz

La exposición “Hacia la luz”, con la que PhotoESPAÑA rinde homenaje al autor en 2019, y organizada por Bombas Gens centre d´Art, incluyó 98 fotografías, casi todas tomadas en Málaga entre 1966 y 1967, durante un largo viaje por Europa, cuando aún se estaba formando, ciudad donde convivió durante meses con la familia flamenca Escalona, una de las de mayor renombre en la ciudad, y se enamora de su alma gitana. Fue un punto de inflexión profunda para el neoyorkino.

El americano toma allí cientos de fotografías: instantes íntimos de celebraciones con baile y jarana auténtica sin imposturas o estampas de las vecinas de charla despreocupada en las calles.


A menudo son imágenes en las que fluye un humor velado, mostrando cómo la vida se abre camino en cualquier circunstancia. Se convierten en documentos excepcionales de una época: la de la España gris de la dictadura que asoma tímidamente hacia la transformación social.

From The Car, Spain, 1966 @Joel Meyerowitz

Familia Escalona y amigos, Málaga 1967 @Joel Meyerowitz

Antonio Escalona, Málaga 1966 @Joel Meyerowitz

Málaga, 1966- 1967 @Joel Meyerowitz

Málaga, 1967 @Joel Meyerowitz

Málaga 1966- 1967 @Joel Meyerowitz

Blind man in café, Spain, 1966 @Joel Meyerowitz

Málaga 1966- 1967 @Joel Meyerowitz

Málaga 1966- 1967 @Joel Meyerowitz

Málaga 1966- 1967 @Joel Meyerowitz

From The Car, Greece, 1967 @Joel Meyerowitz

En 1995, su padre desarrolló Alzheimer. Tenía 89 años. Empezó a deambular por los sitios, a perderse, no podía encontrar sus llaves ni otras cosas… Cuando fue consciente de ello, vio que había millones de personas que sufrían esa enfermedad y decidió ver si podía hacer algo por ellos. Entonces hizo un viaje por carretera con él y con su hijo, tres generaciones de su familia, separadas la una de la otra por 30 años. Condujeron desde Florida a Nueva York y aprovechó para hacer un documental, “Pop” (forma informal de decir “papá” en inglés), que ha sido visto ya por más de 40 millones de personas. Fue un trabajo muy duro que le lleva más de tres años.

Portada del documental "Pop" @Joel Meyerowitz

Ya convertido en leyenda, en el verano de 2001, estaba preparando una exposición que iba a llamarse “Looking South” (mirando al sur) y que se iba a hacer en una galería del Soho, cuando suceden los atentados del 11-S. Los edificios que estaban en sus fotos fueron destruidos. Sintió lo mismo que en el caso del Alzheimer de su padre. Como neoyorkino, tenía que hacer algo para ayudar.


Una experiencia que le cambió profundamente en lo personal y en lo profesional, asegura.


Que fuese el único fotógrafo que trabajó tras los ataques del 11-S entre los escombros de la zona cero, vedada a cámaras y testigos ajenos a la investigación, revela varias cosas: Por un lado, que es un hijo distinguido de Nueva York y todo el tejido social de la ciudad reconoce su dedicación de más de medio siglo; Por otro, que tiene suficiente candidez o cara dura para convencer. Por último, que todos confiaban en que su trabajo sería noble y honesto.

En aquel tiempo que pasó con bomberos, trabajadores de la construcción y policías, estaba 14 horas al día en la Zona Cero y se sintió profundamente conmovido, y joven otra vez. “Tenía el mismo apetito y la misma pasión que tenía en mis comienzos como fotógrafo. Y eso no tiene precio”.

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz

Zone Zero, Manhattan, New York City, 2001 @Joel Meyerowitz


Las fotos que Meyerowitz hizo de la búsqueda de restos humanos en el escenario calcinado, fueron publicadas en el libro “Aftermath” (“Secuelas”), una colección de 400 imágenes con retratos de crudo realismo y no menos elevada dignidad, que condensaban el trabajo incansable que se realizó. Es uno de los fotoensayos más vendidos de todos los tiempos.

Meyerowitz continúa a sus 81 años incombustible recorriendo las calles cámara en ristre, fascinado por transmitir al mundo los latidos del detalle fotográfico. Siempre hay un lugar en Nueva York donde uno tiene la oportunidad de encontrarse con él y tal vez, y por qué no, acabar inmortalizado por su cámara.


Su extensísima carrera, le ha hecho merecedor de numerosos premios y reconocimientos: exposiciones en el MoMA, una beca Guggenheim, múltiples libros publicados y cursos de fotografía en la Cooper Union, entre otros muchos.



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