• Héctor Barrero

Sus modelos, sus amantes desnudas. Saul Leiter.

Más famoso, quizás, por su fotografía callejera pictórica, que lo convirtió en uno de los pioneros más importantes de la fotografía en color, Leiter capturó miles de momentos de descuido de sus acompañantes femeninas, en su estudio de Nueva York, encontrando belleza en lugares sorprendentes y creando una intimidad palpable entre el fotógrafo y su modelo. Estas son por tanto imágenes sutiles y poéticas de momentos privados,

Los desnudos en blanco y negro de Leiter, fotografiados en su estudio de Nueva York desde 1952 hasta principios de los 70, se cuentan por miles, pero incluso los amigos cercanos solo vieron unos pocos. El libro, In My Room recoge tan solo algunas de esos momentos íntimos.

Leiter, que estaba destinado a convertirse en rabino como su padre, decidió mudarse a Nueva York para ser pintor y luego eligió la fotografía como su principal manifestación artística, lo que horrorizó por completo a su conservador padre. A partir de 1948, Leiter utilizó una cámara Argus C3, luego una Leica y finalmente una Rolleiflex formato medio.

Los desnudos de Leiter tienen una cualidad espontánea y romántica, probablemente similar a las páginas dispersas de un diario o los fotogramas de las primeras películas. Estas mujeres eran completamente naturales frente a su cámara y desinhibidas. Las fotografías fueron realizadas en su mayoría con luz natural en la habitación de Leiter, y el entorno cotidiano y sus objetos jugaron un papel importante. Las imágenes a menudo fueron tomadas a través de la estrecha abertura de una puerta o las líneas cruzadas de su caballete vacío, dispositivos que parecen tanto crear una distancia como atraernos. Creando por tanto una esencial e intensa relación voyeur/modelo que tanto fascinó al mismísimo Helmut Newton y por supuesto a mí.



A veces, fotografiaba a sus modelos/amantes desde arriba, mezclando el cuerpo de la mujer con los patrones de una sábana, por ejemplo, o desde un punto de vista muy bajo en un bastante acertado intento de engrandecerlas y endiosarlas. Leiter utilizaba poca profundidad de campo y luces bajas pero naturales, y deliberadamente dejó desenfocadas algunas zonas de la imagen, como una frase mal entendida, o probablemente un recuerdo medio olvidado...

En el autorretrato con Inez que abre su libro, el fotógrafo y la modelo están sentados debajo de una reproducción de la famosa fotografía Lella de Édouard Boubat, tomada en Bretaña entre 1947 o 1948. En esa imagen, la blusa blanca transparente de Lella revela el contorno de su sostén negro. , mientras en el fondo, la cara de su mejor amiga flota en un enfoque suave.

Lella de Édouard Boubat


Las modelos de Leiter se vestían, desvestían, subían la cremallera de una falda, desabrochaban una blusa, caminaban desnudas por la habitación, fumaban sin apartar la mirada en un intenso desafío o simplemente soñaban despiertas dejándose llevar sin meditar mucho más allá de la satisfacción y la intimidad del momento. Obviamente no buscaba una belleza idealizada, sino momentos de descuido, de intimidad, de confianza, y ellas lo dejaron entrar en ese onírico e intimo escenario.



La mirada de Leiter no era la del típico hombre: las mujeres de sus imágenes podían ser tímidas, agresivas o atrevidas, pero siempre aparecían como participantes plenas de un toma, de un diálogo, muy pendientes del fotógrafo y del fotografía que se está tomando. Estos no son desnudos tradicionales, sino retratos de mujeres que están desnudas.




A veces, la silueta de la mujer estaba a contraluz, oscureciendo los detalles. Leiter parecía sugerir que nuestra percepción del momento es siempre incompleta, que por mucho que miremos, la realidad y la verdad se nos escapan

En el documental de 2012, In No Great Hurry, Saul Leiter dijo: “Están las cosas que están a la vista, y están las cosas que están ocultas, y la vida tiene más que ver, el mundo real tiene más que ver con lo que está escondido.” Estas representaciones tiernas y graciosas de "las cosas que están ocultas", imágenes que Leiter rara vez mostró, conservan su misterio esencial, desafiando la interpretación.


Para Judd.







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